Dulces Sueños!!

Duermete niño, duermete ya…

Compartir la cama no significa dormir todo el rato junto al bebé. Se puede acompañar al niño al principio, para iniciar las primeras fases del sueño, o compartir la cama familiar cuando el niño tiene alguna pesadilla, está enfermo o, simplemente, desea estar con los padres. Otra opción muy extendida y ampliamente aceptada por los padres y por sus hijos, es que los hermanos duerman en la misma cama o compartan la habitación.

Descansando cerca de sus padres los bebés sienten que tienen sus necesidades cubiertas y regulan mejor su sueño y su respiración. A menudo, cuando se comenta que padres e hijos pueden dormir juntos, las personas que desconocen el tema suelen mostrarse extrañadas, incluso algunos lo ven como algo negativo, sin saber que el hecho de que los niños duerman en compañía es una práctica común en nuestro planeta que utilizan prácticamente todas las culturas, incluyendo la nuestra.

Según estudios sobre el colecho –así se denomina compartir la cama con el bebé–, hoy en día en nuestro mundo un 80% de los niños duerme en compañía. Hay quien dirá que eso solo sucede en los países llamados tercermundistas, pero no es cierto. Actualmente hay países más industrializados y avanzados que el nuestro en algunos aspectos –como por ejemplo Japón, Noruega o Finlandia– donde las tasas tanto de colecho (dormir en la misma cama) como de cohabitación (dormir juntos en la misma habitación pero no en la misma cama) son altísimas. En Japón, casi la totalidad de los niños duermen con sus padres, incluso cuando son mayores. El colecho disminuye el riesgo de muerte súbita en lactantes y sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.

Nosotros solemos meter a nuestra pequeña en nuestra cama por la mañana muy pronto y echamos el ultimo sueñecito juntos, la verdad es delicioso!!

Pure de arroz, judias verdes, zanahoria y ternera

Después de haber incorporado a la dieta de mi Pequeña el pollo de corral, empezaré con la ternera y también con el arroz, os cuento un poco los beneficios de cada uno en la alimentación de nuestros bebes.

La carne es un alimento que proporciona una gran cantidad de nutrientes, su presencia es indispensable en la alimentación; y el arroz, posee una elevada posición entre los cereales al considerar su aporte energético en calorías así como en proteínas, éste alimento nutritivo y energético es clave en la dieta infantil. Como tiene un sabor suave gusta a la inmensa mayoría de los niños, combina con todo, se puede hacer de mil maneras distintas y al no contener gluten, también es apto para los pequeños celiacos.

. 30gr de arroz.

. 90 gr judias verdes

. 1 zanahoria pequeña

. 30 gr de carne de ternera

. 1 cuch de aceite de oliva virgen extra

Limpiamos y troceamos la verdura, a la ternera no le dejaremos nada de grasa. Ponemos a cocer la verdura, con el arroz y la ternera, cuando este blandito todo sin que se pase lo trituramos con el AOVE .Y servimos en su plato-termo para que este caliente mientras le damos de comer a nuestro Pequeño!!

No olvides que su siesta después de comer es imprescindible para su desarrollo!!!

La siesta a partir de los 6 meses

La siesta es imprescindible para un buen desarrollo físico y psíquico de tu bebe

Nosotros estamos intentando ordenar los horarios, y me estoy ayudando con estos pasos que he encontrado en distintas publicaciones.

A partir de los 6 meses, un bebé ya puede tener un ritmo biológico de vigilia-sueño (se denomina así a la sucesión de los periodos de vigilia y sueño que tienen lugar durante 24 horas) bien estructurado, es decir, ya puede dormir 11-12 horas durante la noche y realizar varias siestas durante el día. Estas las hará tras el desayuno, y tras la merienda, de media a una hora. Algunos pequeños duermen de forma desestructurada, en estos casos será necesario enseñarles a dormir correctamente.

Las siestas de después del desayuno y la merienda serán progresivamente más cortas hasta que deje de hacerlas. La primera que perderá será la de la merienda: es posible que no la necesite a partir de los 7-8 meses, lo que aprovecharán los padres para pasar más rato con él y comunicarle sus enseñanzas y afecto hasta la hora del baño y la cena. La siesta del desayuno se pierde aproximadamente a los 15 meses. En cambio, la de después de comer seguirá siendo larga, pudiendo llegar a durar 3 horas (algunos niños dormirán más, otros algo menos).

Los datos científicos demuestran que cuando las siestas se suprimen, los pequeños llegan a casa agotados y/o muy irritables (otro signo de cansancio en los niños) y que muchos de ellos se duermen antes de cenar si se sientan delante del televisor e incluso rehusan a comer.También se ha demostrado que la supresión de la siesta a edades muy tempranas puede generar más episodios de sonanbulismo o terrores nocturnos en los niños. Esto se debe a que al irse a dormir muy cansados, los pequeños entran en un sueño muy profundo propicio para que surjan este tipo de problemas. Por el contrario, un niño que duerme correctamente, tanto de noche como de día, suele estar de buen humor, adoptar una actitud más colaboradora y realizar un mejor aprendizaje.