Mi niñ@ tiene verguenza

verguenza

Según los psicólogos, la vergüenza es un mecanismo evolutivo que nos ayuda a adaptarnos a lo novedoso y que se da con más frecuencia en determinados momentos de la vida: a la edad que nos ocupa, por temor e inseguridad; a los cinco años, porque aparece el sentido del ridículo, y en la adolescencia, etapa en la que nos importa demasiado la opinión que los demás tienen de nosotros.

La timidez no aparece hasta los 2 años. A partir de esta edad, el niño empieza a ser consciente de que los demás evalúan sus acciones y que pueden darse cuenta de sus errores e incluso reírse de él.

Cuando este comportamiento tímido se ciñe a una circunstancia en concreto, no es necesario preocuparse ni hacer que salten las alarmas, pero sí es fundamental prestar mucha atención al niño y darle seguridad para evitar posibles problemas de comportamiento en el futuro. Estos problemas surgen cuando el niño empieza a presentar dificultades de relación tanto con los adultos como con sus iguales, huye de los desconocidos, se pega literalmente a su persona de referencia o no le apetece hacer cosas nuevas.

“Ya se le pasará” es la frase que más hemos escuchado cuando asistimos perplejos a este tipo de comportamiento por parte de los niños. Y es que esta creencia popular tiene su fundamento. Los padres debemos tener en cuenta que a medida que el pequeño va madurando aprende a relacionarse mejor y este tipo de sentimientos se reducen o pierden intensidad con la edad.

ASÍ LE ECHAS UNA MANO


Según un estudio llevado a cabo por Philip Zimbardo, profesor emérito de Psicología de la Universidad de Stanford, California, hay determinadas situaciones en la vida de un niño que pueden multiplicar sus episodios de vergüenza: un cambio de casa, la llegada de un hermanito, el inicio en la guardería… En general, esta etapa de la vergüenza es pasajera (dura sólo unas cuantas semanas), pero aun así, tú puedes ayudar a tu hijo a superarla antes. Para ello…

.Predica con el ejemplo. Explica a tu hijo, con palabras muy sencillas, que a ti también te da vergüenza preguntar dónde está esa calle que no encontráis. Y acto seguido, dirígete a un guardia para que te lo indique.

.No le obligues a hacer lo que no quiere. Forzarle a dar un beso o a demostrar lo bien que baila, aumentará su inseguridad y, por tanto, su vergüenza. Es mejor que le animes a soltarse con frases como “yo hablo o saludo primero y tú, después”. Así irá ganado confianza en sí mismo, hasta que llegue el día en que no le turbe hacer las cosas él solo.

.No le etiquetes, ni siquiera para disculparle. Cuanto más a menudo le digas que es un vergonzoso o se lo digas a los demás delante de él, más se convencerá de que lo es y más tardará en vencer su problema.

.Potencia sus relaciones con otros pequeños. Aunque de momento no juegue con ellos, estar a su lado y ver los diferentes ambientes en los que se mueven y las maneras tan distintas de comportarse que tiene cada uno, le vendrá estupendamente para dejar de tener tanta vergüenza

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Guia Practica del Buen trato al Niño

Los niños necesitan sentir que los adultos les escuchan y reconocen sus méritos y buen hacer. Así, según diversos estudios realizados sobre el desarrollo humano, los hijos necesitan percibir que sus padres y madres les dedican atención, afecto y reconocimiento, con independencia de las circunstancias personales y familiares por las que atraviesen los adultos en cada momento. En este sentido, transmitir a los niños la cultura del buen trato es clave para la construcción de una sociedad sin violencia.
Ante el panorama actual y con la intención de fomentar el buen trato infantil, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), con la Asociación Española de Pediatría (AEP); la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil (APIMM); la Fundación Prandi de Pediatría Extrahospitalaria; la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla La Mancha, y la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS), ha elaborado la Guía Práctica del Buen Trato al Niño, dirigida a todas aquellas personas implicadas en el trato y protección del niño.
Esta guía aborda en sus diferentes secciones los ámbitos familiar, escolar, sanitario, recreativo, social, servicios sociales, servicios públicos, así como cuales son las señales de alerta del maltrato infantil, y en qué consiste el buen trato a los niños con dificultades especiales.

El 20 de noviembre de 1989 se redactó y aprobó la Declaración de Derechos del Niño por la Asamblea General de la ONU y constituyó el punto de partida para que el cumplimiento de estos derechos sea una realidad, incorporando los mismos al marco jurídico de los países en que se ha suscrito y apoyando las actuaciones que permitan promover el buen trato a la infancia.

El “Buen Trato al niño” empieza en el lugar de nacimiento, generalmente hospital, ya que el niño se desarrolla en distintos ámbitos o espacios, como son el familiar, en la escuela, en hospitales, en zonas de recreo, en centros de acogida, pero principalmente en el ámbito familiar.

El “Buen Trato al niño” es tener la alegría y disponibilidad de tiempo y espacio para compartir con los hijos, estar pendientes de ellos, viéndoles crecer y desarrollarse.

Al niño y adolescente que se le brinda un “buen trato” es feliz, siente que se le escucha y reconoce, expresa fielmente sus emociones, comunica y deposita su confianza en las personas que le rodean.

El “Buen Trato al niño” y las buenas prácticas educativas en el ámbito familiar siguen siendo las bases fundamentales para la socialización y formación de la personalidad de cada niño (resumen sacado de la propia guía).

Es fundamental que denuncies los casos de maltrato infantil y dar ejemplo y difundir la importancia de tratar bien a los niños.

Si quieres puedes leerlo online o descargarte el libro “Guia Practica de buen trato al Niño”